Cuando se habla de atracción y gestión del talento, estos términos aparecen juntos. De hecho, muchos los tratan como si fuesen sinónimos, pero no lo son. En este artículo vamos a explicar las diferencias para que no te equivoques a la hora de nombrarlos.
El employer branding es la promesa.
Es la imagen que la empresa quiere que se proyecte como lugar de trabajo hacia el exterior. Lo gestiona la marca, lo crea el departamento de RRHH y Comunicación para que lo transmitan los canales oficiales como la página web, el perfil corporativo de Linkedin, las campañas de atracción de talento o en los eventos de reclutamiento.
El employer branding responde a la pregunta de por qué querría un interesado querer trabajar en esa empresa. Incluye el EVP (Employer Value Proposition), que incluye los beneficios, valores, las oportunidades de desarrollo y la cultura corporativa. Cuando el EVP está bien hecho y es auténtico, logra que la empresa se diferencie de las demás en el mercado del talento y es capaz de atraer a las personas que ayudan a ese desarrollo.
El mayor obstáculo del employer branding es que el relato es corporativo, lo cual en muchas ocasiones resulta poco auténtico y genera desconfianza. Muchas personas con talento desconfían de este relato porque esa imagen puede ser impuesta y temen que sea una trampa.
El employee advocacy es la prueba.
El employee advocacy, por otro lado, no es un comunicado corporativo, sino aquello que los empleados cuentan en sus propios canales y con su propia voz. Se narran las experiencias que se viven desde dentro, lo que le gusta del equipo y de la marca, lo que se aprende cada semana y la razón por la que ese empleado decide apostar por esa marca.
La pregunta a la que responde el employee advocacy es si la realidad corresponde con la imagen que quiere transmitir la marca. Antes de aplicar a una oferta, los candidatos buscan a alguien que trabaje en esa empresa, leen los comentarios en las redes sociales y miran los perfiles de Linkedin de empleados actuales. Buscan señales, no discursos oficiales. Los candidatos confían hasta 3 veces más en lo que cuenta un empleado que en el relato corporativo.
¿Dónde convergen el employer branding y el employee advocacy?
El employer branding no puede funcionar sin el employee advocacy. El employer branding puede ser perfecto sobre el papel, pero si no hay pruebas de que funciona, suena a campaña de marketing. Si no hay mensaje que amplificar, el impacto se diluye.
Cuando ambos van de la mano, crean un bucle de credibilidad. La empresa define quién es y qué puede ofrecer, mientras que los empleados confirman esas afirmaciones, humanizan la marca y amplifican el mensaje. Esto promueve el aumento de la atracción del talento hasta más de un 50 % y que haya un 20 % de probabilidades de retenerlo.
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