En una estrategia de marketing es muy probable oír hablar del EGC (Employee Generated Content) y del UGC (User Generated Content), pero ¿son estas dos estrategias rivales entre sí o es conveniente que coexistan?
El UGC es contenido generado por usuarios convencionales que, sin necesidad de tener una gran base de seguidores, comparten su experiencia real con productos o marcas publicados en perfiles corporativos o en los del propio creador. En el contexto actual, las redes sociales permiten llegar a nuevas audiencias y multiplicar el alcance de cualquier estrategia de comunicación. La marca puede medir el éxito de su producto en redes sociales y tomar decisiones para optimizar su estrategia. La autenticidad de este contenido genera confianza en la audiencia y se convierte en un motor de alcance y credibilidad para marca y creador.
Por otro lado, el EGC se encarga de demostrar si los valores y el mensaje corporativo son coherentes con la realidad de los trabajadores. El EGC lo crean los embajadores de marca (empleados), donde se muestra la experiencia laboral, la cultura corporativa y el día a día. El EGC puede contribuir a mejorar la imagen corporativa, a atraer talento y retener el que se tiene. También sirve para humanizar la marca y acercarla a los usuarios en el sentido más emocional, donde el usuario puede sentir que la empresa está alineada con los valores de la audiencia. Esto se consigue resaltando el lado humano, un lugar donde los empleados tienen ese orgullo de pertenencia y muchos otros querrían estar.
¿Son compatibles o rivales?
El EGC y UGC son 100% compatibles porque tienen funciones y ámbitos diferentes. Por un lado, el UGC muestra aspectos externos a la empresa (productos o servicios) que ofrecen una visión más objetiva y menos asociada a la cultura corporativa. Con esta estrategia se pretende llegar a una audiencia mayor y diversificada, teniendo en cuenta el cambio en el comportamiento del usuario en las redes sociales.
Por otro lado, el EGC se encarga de aspectos internos más relacionados con la cultura, comunicación y los valores corporativos. En vez de centrarse en los productos, el embajador de marca mejora la imagen de la empresa, atrayendo candidatos con talento y reteniendo a aquellos que ya trabajan en ella. Cuando la imagen que transmite la marca conecta con el usuario, la conexión es inmediata y la confianza crece de forma natural.
Ambas estrategias son compatibles porque una se encarga de que el usuario hable bien de los productos y/o servicios, mientras que la otra se encarga de mejorar la imagen y confianza en la marca.
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Fuentes: